jueves, 27 de diciembre de 2012

Adiós Nieuwstraat 7B

Hoy terminé de hacer mis maletas.  Mi escritorio ya no tienen ninguna foto, debajo de mi cama ya no hay zapatos, mis aretes ya no están en mi estante y ya no hay ningún pantalón colgado en el closet (ok, locker).

Al empacar solo pensaba en que por favor me entre todo y en que la próxima vez que abriera mi maleta iba a estar en Perú.  Pero acabo de terminar de comer y estoy sentada en la mesa viendo mi pequeño cuarto y ahora si estoy con pena.  Con Fa hablábamos más temprano de la primera vez que entramos aquí y recordamos lo cansadas que estábamos y que lo primero que hicimos fue gritar que no era tan chiquito como nos lo imaginábamos.  Escogimos nuestras camas, empezamos a sacar toda nuestra ropa, hicimos las compras, pusimos el cuadro de Pamela, encontramos por fin dónde y como se prendía la luz del baño y así fuimos creando nuestra casa.

Hemos vivido en Nieuwstraat 7B por 5 meses que parecen años.  Gracias a este cuarto conocimos a una de mis personas favoritas en el mundo, Silvana; tuvimos comidas y previos con amigos y pijamadas con las chicas; aprendimos a lavar baños, a trapear y confirmé cuánto odio barrer.

Lo único que puedo pensar ahorita es que puedo volver a La Haya en algún momento de mi vida y puedo (ojalá) ver a algunos de mis mejores amigos de aquí en alguna parte del mundo pero nunca más voy a vivir aquí.  Nunca más nos vamos a tener que mirar en el reflejo de la ventana porque no tenemos espejo, no me voy a volver a levantar con olor a la marihuana que están fumando en la calle y nunca más voy a escuchar las campanas de la Iglesia en las mañanas.

Estas últimas semanas me he despido de demasiadas personas increíbles y ahora me toca despedirme de un cuarto increíble.  Nieuwstraat 7B <3

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